Mostrando entradas con la etiqueta memorias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta memorias. Mostrar todas las entradas

15 may 2007

Detrás de la mirada

Los años, los siglos... el tiempo... La vida que se pasa poco a poco, experiencias vividas, personas conocidas... besos dados, abrazos soñados, caricias perdidas... Un mundo gris, doloroso, lleno de polvo y cenizas del pasado al que se aferra tércamente, intentando en un suspiro vago de pena y melancolía, regresar a ellos para no estar más triste y llorar en silencio.
Estando así se pierde de las bellas cosas de la vida que no se van... El cielo, la vida, una sonrisa cálida, un abrazo durante el frío... Una mano que sostener cuando no puedes más y esa voz que te dice "Yo te amo" en silencio, sin hablar.

El aferrarse a eso es más doloroso que perderlo... por no enfrentar y odiar con tanto fervor el tiempo que azolta sin clemencia y va empolvando más las memorias y hombros de él.
Sueña, piensa, se alienta a intentarlo nuevamente, pero, el mundo es distinto. Ya no encuentras el cielo de matizes celestes y blancos durante el día y en la noche con la luna plateada enorme en su danza acompañada de estrellas... Todo es más oscuro, las personas desconfiadas, malas... Infelices y perversas... Se apuñalan entre ellos por la espalda mientras por frente dan un apretón falso y duro... ¿Dónde se fue la humanidad?... Ésta es la humanidad y, por un instante te sientes alegre de no ser uno de ellos, de vivir en las sombras y sobrevivir de la sangre de aquellos que conoces... Los pocos que te conocen y son tus amigos... Los pocos que quedan vivos aún.

Dentre todos los humanos miserables logras encontrar unos pocos que valen la pena... que no son esas falsas sombras de lo que un humano era una vez... De lo que podías llamar persona. Los conoces y te entregas para que vean que no eres igual a los demás... Pero eso no exime el prejuicio, te temen por lo que eres y se alejan... Pero los pocos que quedan malinterpretan y te tachan de un mísero humano más... Y al final, la misantropía amarga que se fue creando poco a poco por los años que han caido duros y secos, inmisericordiosos como el tiempo sólamente... Te gritan al oído que vas a seguir así, que nada cambiará... Encerrándote nuevamente en tu castillo de incontables memorias que atienes a tu pecho, intentando calentarlas con el sueño ténue de revivirlas... Causando sólo más dolor y penas silentes que impregnan las paredes grises del castillo... Haciéndolo más oscuro y creando más prejuicios... Esa es la pena y vida del vampiro.